Algo más que dinero: el poder de la recaudación comunitaria de Fondo Semillas
Todo comenzó con 20 personas y una idea sencilla: que personas comunes podían financiar causas locales y ser parte de una transformación feminista más amplia.
Desde la década de 1990, Fondo Semillas, un fondo feminista de mujeres, ha cultivado una comunidad comprometida de donantes individuales en México mediante donativos directos, productos con causa, campañas digitales, eventos y alianzas de financiamiento colectivo. En conjunto, están mejorando la vida de niñas, mujeres y personas trans e intersex en México.
Actualmente, el financiamiento de Fondo Semillas proviene de diversas fuentes, incluidas las subvenciones internacionales. A su vez, el fondo apoya a 219 colectivas, movimientos y organizaciones locales de base en México con un total aproximado de 5.5 millones de dólares. Los donativos individuales representan una pequeña proporción de este total, pero una suma pequeña puede marcar una diferencia enorme.
Al analizar en profundidad las lecciones de la experiencia de Fondo Semillas a través de los ojos de la responsable de la comunidad de donantes, Ana Laura Godínez1, organizaciones de todo el mundo (y quienes las financian) pueden aprender más sobre cómo cultivar culturas locales de filantropía en el Sur Global.
Movilizar a “activistas financieros” y crear comunidad

Si comparamos la cantidad de dinero que Fondo Semillas ha recaudado de donantes individuales con las subvenciones institucionales, podría parecer que implica mucho trabajo y esfuerzo para un resultado modesto. El año pasado, su comunidad de donantes recaudó 256,000 dólares, lo que representa alrededor del 3 % de sus ingresos totales (8.8 millones de dólares).
Pero esto no se trata únicamente de dinero. Se trata de esperanza, de confianza y de una visión colectiva del cambio social. La manera en la que se recaudan los fondos es poderosa.
Ana invita a la comunidad de donantes a ver sus donativos como una forma de activismo financiero. Hay activistas que ponen el cuerpo para construir un mundo mejor, mientras que otros pueden financiarlas para que continúen con esa labor.
La recaudación de fondos comunitaria ofrece tres beneficios clave que fortalecen la resiliencia financiera de Fondo Semillas:
- El financiamiento más flexible de la organización: no requiere contratos ni impone condiciones; se basa en personas que quieren marcar la diferencia y confían en las causas feministas. Estos donativos se pueden ir acumulando para utilizarlos en caso de emergencias o para proyectos especiales.
- Visibilidad y credibilidad: la invitación pública para apoyar el trabajo del fondo ha abierto las puertas a nuevas colaboraciones con empresas, medios de comunicación, artistas e influencers. Gracias a este posicionamiento y vinculación, el equipo está cambiando la narrativa sobre lo que significa apoyar a los movimientos feministas.
- Apoyo político para el cambio social: quienes donan pasan a formar parte de una comunidad que impulsa agendas feministas locales. Están listos para responder a los llamados a la acción y su compromiso es de largo aliento.
Un ejemplo contundente es la respuesta del fondo al huracán Otis, que devastó Acapulco en octubre de 2023. “Rápidamente comenzaron a llegar alimentos, agua y medicinas de todo el país”, comenta Ana. “Sin embargo, sabíamos que la recuperación requiere mucho más que ayuda de emergencia. Las comunidades necesitan recursos para reconstruir sus vidas y sus hogares”.
La organización fijó la meta de recaudar 1 millón de dólares para apoyar a 20 organizaciones locales. Para diciembre, habían recaudado el 80 % de los fondos a través de instituciones y corporaciones; quedaba un déficit del 20 %.
“Sin embargo, gracias a nuestra comunidad de donantes, personas que han aportado de manera constante durante años, alcanzamos nuestra meta. Ese es el poder de la comunidad”, concluye.
Invertir en investigación de audiencias abre espacios para el cambio

Ana se incorporó al equipo de Fondo Semillas hace unos seis años y heredó la responsabilidad de cultivar a este grupo comprometido de simpatizantes, algunos de los cuales habían apoyado a la organización durante casi 30 años.
“Mi primer objetivo fue fortalecer nuestra estructura interna y hacer crecer esta comunidad, especialmente después de que Fondo Semillas tomó la importante decisión de nombrarse un fondo feminista y no solo un fondo de mujeres”, explica. Aunque fue un paso trascendental en términos políticos, declararse feministas supuso un reto para la recaudación de fondos.
El éxito de la recaudación de fondos comunitaria depende de una comunicación eficaz y de la interacción digital. Uno de los principales riesgos de esta táctica es no lograr conectar con el público objetivo. Al darse cuenta de que sus redes sociales llegaban principalmente a activistas y personas afines a su causa, pero que esto no se traducía en donaciones, Fondo Semillas entendió que necesitaba hacer algo diferente.
Para recaudar fondos en un país donde existe desconfianza hacia los donativos (debido a las estafas, la corrupción y la inestabilidad económica), y donde los medios tradicionales y el discurso en redes suelen ser hostiles hacia las causas feministas, Fondo Semillas tuvo que analizar a fondo sus modelos narrativos.
En 2022, con apoyo de Prospera y el Fondo de Solidaridad (una iniciativa de Mama Cash), realizaron una investigación de audiencias. A través de encuestas y grupos de enfoque, profundizaron en las motivaciones de los donantes en México, sus intereses y la manera en que querían relacionarse con la organización.
Los resultados mostraron que, para llegar a nuevas personas que podrían apoyar su trabajo pero no necesariamente se identificaban como feministas, era necesario crear narrativas más sencillas e inspiradoras.
Las nuevas narrativas inspiran a personas fuera de la burbuja feminista a unirse a la causa

Decididas a llegar a audiencias más amplias, Ana y su equipo dejaron atrás ciertas convenciones de comunicación comunes en el sector, como las narrativas combativas que predominan en el espacio feminista y la jerga técnica utilizada por muchas organizaciones no gubernamentales.
“Nos preguntamos cómo podíamos utilizar nuestra estrategia de movilización para proponer una nueva narrativa y contrarrestar el discurso negativo que rodea al feminismo”, explica Ana.
Esto implicaba contar historias sobre derechos de una forma más humana. ¿Cómo podrían, por ejemplo, conectar con sus audiencias como madres preocupadas por sus hijos? ¿Cómo sería hablar de las preocupaciones compartidas sobre el costo de vida, en lugar de la lucha por derrocar al capitalismo en su totalidad?
El efecto de estos cambios narrativos fue inmenso.
Fondo Semillas recaudó un total de 80,000 dólares en solo dos años, lo que representa más del doble de su inversión inicial de 30,000 dólares en el proyecto.
“Nuestra comunidad de donantes pasó de 110 personas en 2019 a más de 500 en la actualidad; esto representa un crecimiento superior al 400 %”, explica Ana al detallar las cifras. Desde 2019, más de 2,000 personas han realizado al menos un donativo y, de ellas, casi la mitad se ha convertido en donante recurrente.
Los financiadores pueden desempeñar un papel facilitador clave

Los donativos individuales suelen requerir una inversión considerable en infraestructura institucional, como bases de datos para el seguimiento y la comunicación con donantes, informes administrativos y tácticas para difundir los mensajes de la organización. Para muchas instituciones, dar estos primeros pasos puede resultar abrumador.
Por ejemplo, el equipo encargado de la comunidad de donantes de Fondo Semillas debe cumplir con la estricta normativa mexicana en materia de donativos, diseñada para prevenir el lavado de dinero. Deben recopilar la identificación fiscal de cada donante y emitir los comprobantes correspondientes, además de informar al gobierno sobre cualquier donativo que supere los 5,000 dólares.
Los financiadores pueden respaldar esta labor ayudando a las organizaciones a invertir en sus capacidades de comunicación. Según Ana, el apoyo más estratégico consiste en:
- Financiamiento de calidad y sin restricciones que permita la innovación y el desarrollo de proyectos especiales.
- Apoyo no financiero para servicios críticos como marketing digital, herramientas de gestión de donantes y pago de membresías o suscripciones.
- Disposición para asumir riesgos junto con las organizaciones. El cambio nunca es un camino recto, dice Ana. Implica tener la disposición de experimentar, probar, cometer errores, aprender y crecer. Los financiadores necesitan confianza y valentía para acompañar a las organizaciones en este trayecto.
“Queremos caminar de la mano con nuestros donantes; no en una relación transaccional, sino como aliadas que trabajan por un futuro mejor para las niñas y las mujeres”, afirma.
¿Qué sigue para Fondo Semillas?

De cara al futuro, el equipo espera seguir compartiendo sus aprendizajes con otras organizaciones locales. También quieren participar en más intercambios de experiencias sobre movilización de recursos, con el fin de explorar distintas culturas filantrópicas y construir conocimiento colectivo junto a fondos de mujeres y feministas en América Latina.
“Nos encantaría contar con más espacios y recursos para que estos intercambios continúen de manera más sistemática y estructurada, año con año”, expresa Ana. “A través del aprendizaje mutuo es como crecemos, nos apoyamos y descubrimos nuevas formas de innovar”.
Aunque la organización espera aumentar su fondo flexible de donativos locales, lo que incluye movilizar a personas con alto poder adquisitivo, no tiene previsto ampliar el tamaño de su equipo de recaudación de fondos.
“Por eso queremos trabajar con donantes y aliadas que nos ayuden a evaluar y fortalecer nuestra estrategia de donantes individuales, y a entender qué tanto podemos crecer en los próximos cinco años”, agrega.
Hoy, al reflexionar sobre su trayectoria, Fondo Semillas celebra todo lo que ha construido junto a su comunidad.
1. Este blog se basa en conversaciones con Ana Laura Godínez, de Fondo Semillas, realizadas en septiembre de 2025 durante un evento organizado conjuntamente por Spring, Human Rights Funders Network y Solidaire. Al encuentro asistieron financiadores internacionales del ámbito de la justicia social y climática para dialogar sobre cómo el sector filantrópico puede responder a un contexto de recortes a la ayuda internacional y fortalecer modelos financieros resilientes para las organizaciones de la sociedad civil. Para conocer más sobre nuestra serie de conversaciones públicas de 2025 sobre este tema, visita nuestra Biblioteca Reimaginando la Resiliencia.
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FIREfebrero 25, 2026